EL CRA QUE ESTIRÓ EL DÍA DEL LIBRO.
El CRA que estiró el Día del Libro Había una vez un CRA muy especial, escondido entre almendros, caminos tranquilos, molinos y paisajes sacados de un cuento. En aquel CRA, el Día del Libro nunca cabía en un solo día. Era demasiado pequeño para tanta historia, tanta imaginación y tantas ganas de leer. Así que, un año, decidieron estirarlo... y estirarlo... y estiraaaaarloooooo.... hasta convertirlo en muchos días llenos de magia, con ayuda de guardianas de libros, narradoras, cuentacuentos e ilustradoras . Y así comenzó aquella celebración en la que, cada día, se escuchaba una voz nueva y un cuento distinto, o se encontraba un dibujo que parecía moverse si lo mirabas el tiempo suficiente. Los libros también cambiaban de manos, y cada vez que lo hacían, estrenaban una vida nueva. Un libro que había sido leído en voz baja en una casa de Alatoz, ahora viajaba en una mochila de Carcelén. Y otro libro que había dormido durante largo tiempo en una estantería de Pozo Lorente, desper...