Por los pasillos se podía ver de todo: estrellas con lunares, calaveras con alienígenas, combinaciones imposibles y algún que otro calcetín que parecía haber escapado de otra dimensión. Una auténtica pasarela de estilos “rarunamente maravillosos” que solo puede darse en Carnaval.
Así da gusto empezar la semana. Con risas, color y la sensación de que todo lo que venga después solo puede mejorar. Mañana… nueva consigna y nuevas sorpresas.
Muchas gracias a todos y todas por vuestra implicación.

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